Ironman, proeza deportiva extrema

Jorge G. Palomo

“¿Un consejo a los nuevos? Que se lo tomen con mucha calma. Que sepan perfectamente cuál es su ritmo. Que vayan pendientes de ellos mismos”, sugiere Antonio Alix, pionero del ironman en España. El veterano deportista proclama ante Fresh People Mag “las tres C” que hay que tener para esta prueba: “Calma, cabeza y cojones”. Con perdón. Esta proeza no admite sutilezas.

No en vano ya el concepto se traduce como ‘hombre de hierro’. Porque el ironman suma toda la fiereza del triatlón y la catapulta: consta de 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera a pie o maratón. Con un tiempo límite de 17 horas y un promedio final que ronda las 12 horas de exigencia extrema. Sí, medio día a pleno pulmón.

De ahí que sean necesarias “las tres C” sea cual sea tu pretensión. “Hay que distinguir varios tipos de personas… Los que lo hacen como reto para acabar, independientemente de cómo queden; los que ya tienen un determinado objetivo de tiempo, puesto o mejora aun siendo aficionados; y, por último, los de élite, con el objetivo del máximo rendimiento y una planificación muy específica”, reflexiona Alix, experto comentarista en distintos medios.

Y, en este sentido, “la fortaleza mental es igual o más importante que la física”, apunta quien, con 50 años, hizo en 2015 su último ironman, el llamado Kilómetro Cero de Madrid. “Acabé fundido como la mayoría, pero muy satisfecho”, zanja uno de los símbolos de este deporte, que empezó a destacar en los años 90, cuando solo había 30 españoles en esta clase de carreras y no los 5.000 actuales. “Y triatletas no de ironman puede haber hoy en España hasta 20.000”, calcula. Lo que parece claro es que un reto tan brutal como el ironman puede servir de inspiración y motivación para la vida: “Piensas… si yo conseguí acabar esto con calambres desde el kilómetro 1 del maratón, ¿cómo no voy a superar un problema laboral, familiar, de salud, lo que sea?”.  Perfecto, ¿saltamos a este ruedo?

Algunos ironman alocados por el mundo

Enseguida hablamos de motivación, de Lo que te hace grande (Alienta Editorial). Así se titula el libro superventas del presentador Valentí Sanjuán. En sus páginas cuenta 50 cosas que aprendió corriendo por el mundo, un ejercicio disciplinado que empezó a hacer para escapar de las malas noticias: “Corría para escapar, para dejar fantasmas atrás”. Y confiesa: “En cada una de estas carreras he conocido a personas que me han cambiado la vida, los valores, las inquietudes”.

¿Cuáles son algunas de estas citas bestiales, que ponen un límite casi inalcanzable y requieren una preparación profesional?

SavageMan: 1.900 metros a nado, 90 kilómetros pedaleando y 21 kilómetros de carrera con el Lago Deep Creek de Maryland (EE. UU.) como postal. Hay una subida con pendiente de hasta un 31% en la parte de la bici. Cansa solo con pensarlo.

Isklar Norseman Xtreme: ¿Qué tal si vamos a los fiordos noruegos? Esto arranca a las cuatro de la madrugada y se salta al agua desde un ferry. Son 3.800 metros de brazadas, 180 km de pedaladas entre montañas y maratón hasta una cima. Basta decir que solo pueden ir dos centenares de participantes ante la dureza de la aventura.

Aurlandsfjellet Xtreme: Más fiordos noruegos. De primero, 1.900 metros de natación; de segundo, 98 km a dos ruedas; y, de postre, carrera por una montaña a casi mil metros de altitud en el entorno de Aurland. La típica mañana de domingo…

Ironman World Championship: Humedad, calor… Ahora estamos en Kona, Hawai, en una prueba entre la brisa del Pacífico y un terreno alfombrado con lava.

Ironman St. George: Se celebra en Utah, con la parte de la natación en la reserva Sand Hollow. Asombra el entorno tan cambiante de las regiones del cañón con nieve y la reserva del desierto Red Cliffs. Aquí el clima puede jugar una mala pasada de súbito.

Silverman: Este ‘hombre de plata’ va por Nevada, en concreto en Henderson, con el desierto de Mojave esperando al rojo vivo. Hay quien lo considera el triatlón “más duro de Norteamérica”. Es otro de los nombres propios del calendario más potente.

Pues ya tenemos plan: ironman

Cuestión de sueños. “Así que voy a seguir haciendo lo que haga falta para conseguir vivir así: de carrera en carrera, de historia en historia, de vida en vida, de aventura en aventura. De sueño en sueño”. Reflexiones de Valentí Sanjuán, las que comparte en documentales y en libros como Lo que te hace grande, una sobredosis de motivación con perlas como esta: “Así es como salen las cosas: cuando crees que no hay otra salida que tirar p’alante y que rendirte no es una opción. Si te tumban, que te tumben. Pero que no sea porque no lo has dado todo”. El otrora publicista y showman se ha convertido en un mediático deportista de pruebas dificilísimas que irradia energía y ganas de vivir. Y que, por si las distancias y circunstancias del ironman no te intimidan, se ha lanzado también al ultraman: un redoble de tambores con varios días de retos físicos (y mentales) apabullantes.

Y la llegada a meta: “Catarsis, podéis llamarle. Soledad. Intimidad. Compadecerse de uno mismo. Felicitarse, o pedirle perdón a tu cuerpo y a tu mente por llevarles tan lejos. O darles las gracias por haberte llevado tan lejos a ti”. Porque, como afirma tajante Sanjuán, “no te conoces de verdad hasta que estás al límite”.

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