Lugares únicos para correr

Jorge G. Palomo

“Si nunca antes lo has hecho, correr te cambiará la vida, tu percepción sobre casi todas las cosas que te rodean. Hay múltiples estudios sobre esto, tampoco es cuestión de aburrir”, afirma Alberto Hernández, redactor jefe en España de la prestigiosa revista Runner’s. “Correr es muy sencillo: tú mismo y el camino. Si logras gozar ese instante, querrás repetirlo una y otra vez”, reflexiona para Fresh People Mag.

¿Realmente es tan importante el entorno donde practicar deporte?, planteamos. “Mucho. Correr en sitios feos no mola nada. Y, al contrario, cuando tienes ante ti un escenario bello, se disfruta muchísimo. A veces incluso puedes llegar a pasarte de místico”, apunta el periodista, justo antes de sugerir un recorrido inspirador en España: “El Pinar de Antequera, en Valladolid. Corres, corres y no te lo acabas. Por allí han corrido Mayte Martínez, Isaac Viciosa, Álvaro Rodríguez o Teodoro Cuñado. Y en la actualidad, Saúl Ordóñez, la perla del 800 español. Sin olvidar los paseos andando y en bici de don Miguel Delibes”.

Un libro imprescindible para runners

Tú mismo y el camino… Ahora cada uno puede y debe encontrar el suyo. Esa suerte de edén natural o urbano motivador, una zona singular para disfrutar más, en este caso, del atletismo. Porque sí, “en todos los continentes hay lugares donde despertar la felicidad: correr al lado del mar, en medio de la jungla africana, en los glaciares islandeses o en el corazón de alguna ciudad”. Palabras de un libro acaso imprescindible para runners: 100 lugares únicos para correr (Ed. GeoPlaneta). Sus autores, Mathieu Le Maux y Nicolas Gardon, expertos en la materia, cuentan sus experiencias, dan consejos deportivos y aportan numerosos datos prácticos de los destinos elegidos. Un centenar de espacios increíbles donde acudir, al menos, una vez en la vida. “Es imposible ser exhaustivos; sin duda, nos habremos dejado muchos. Seguro que es mejor así”, confiesan. Sus páginas, con excelentes fotografías de cada emplazamiento, revelan la pasión de quien ama lo que hace.

Cuentan que todo comenzó, como ocurre en tantas ocasiones, “con esa carrera de 10 km organizada por el club de atletismo del barrio y con un amigo recientemente convertido a la doctrina del running que nos convenció para que participáramos”. A partir de ese momento, vivieron una especie de epifanía y fueron cogiendo el tranquillo “a la pequeña rutina que se va creando, zancada a zancada”. Una revelación deportiva que se les ha ido de las manos y ya no pueden viajar sin un par de zapatillas en la maleta o en el maletero del coche. “Hoy corremos por todas partes, todo el tiempo, para preparar el enésimo maratón o para batir una marca personal, pero, sobre todo, para ver mundo”.

Corriendo por los cinco continentes

América, Europa, África, Asia y Oceanía… 100 lugares únicos para correr muestra con información amena, sapiencia y rigor escenarios idóneos por los cinco continentes. Planes para acelerar el ritmo, paso a paso, hacia el paraíso. Entre otros reclamos, Mathieu Le Maux y Nicolas Gardon destacan el maratón de Nueva York, un macro evento que siguen casi dos millones de personas en las calles y que ellos definen como “el Santo Grial de los corredores de todo el mundo”. No en vano, casi la mitad de los asistentes proviene de fuera. Adrenalina pura. Como el medio maratón de las Rocosas, en Colorado (EEUU), que obsequia con una belleza natural inusitada. ¿Y conoces la ultramaratón de los tarahumaras en las Barrancas del Cobre? Se celebra en Chihuahua, México, y es una de las citas de referencia en el trail running. Nace de una tradición del siglo XVI, ya que el pueblo indígena de los tarahumaras cruzaba desde antaño estos parajes. Y sin calzado. Toda una proeza. Y, al hilo de esta modalidad deportiva, ¿qué tal si nos desplazamos a Noruega? En Tromso podemos sumergirnos en el universo ártico durante el Midnight Sun Marathon, sin duda otro enclave único, como el que traza el ultramaratón de la isla de Reunión, una isla francesa del océano Índico. Y así sucesivamente.

Aquí se proponen cien localizaciones de verdadero ensueño. Por ejemplo, ¿quién se anima a trotar por esos museos al aire libre que brindan los maratones de París o Berlín? O el más turístico del planeta: el de Roma, que arranca y concluye en el espectacular Coliseo. O el más original, el de Atenas, la urbe legendaria donde empezó todo, allá por el año 490 a.C. Y en Asia, ¿sabías que existe una carrera por la Gran Muralla china? ¿Y que el maratón más alto del mundo es en la región india de Ladakh, con un circuito entre los 3.000 y los 5.400 metros de altitud? Y en Oceanía ¿qué nos espera? Entre otras sugerencias idílicas y harto exigentes, llama la atención el sendero más largo del mapamundi: Te Araroa Trail (Nueva Zelanda), con más de 3.000 kilómetros “para elegir en qué lugar para caminar nos ponemos a correr”, indican. Desde luego, no será por opciones. Y a cuál mejor.

Y si buscamos en España, Mathieu Le Maux y Nicolas Gardon recomiendan Barcelona y la Costa Brava. “El problema de Barcelona no es saber dónde se va a correr, sino dónde no se va a hacer. La ciudad satisface cualquier necesidad”, escriben. “Por toda la costa se suceden pueblecitos de pescadores, senderos junto al mar que conducen a calas salvajes y playas discretas”.

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