¿Otro mundo es posible?

Jorge García Palomo

Como decía el genial Groucho Marx, “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”. Bromas aparte, en la vida conviene afianzar valores y actitudes para crecer como individuos íntegros y afrontar mejor los desafíos del futuro.

Felicidad, confianza, liderazgo, innovación y superación son conceptos esenciales para el equipo de Artiem. Señas de identidad inalienables ante un día a día frenético, que requiere cierta reflexión y altura de miras en estos tiempos líquidos.


Felicidad, qué bonito nombre

En episodios anteriores, Fresh People Mag ha compartido numerosas recetas para conquistar la felicidad. El filósofo Bertrand Russell apelaba al entusiasmo, pero cada maestrillo tiene su librillo. “La felicidad básica depende sobre todo de lo que podríamos llamar un interés amistoso por las personas y las cosas”, sentenciaba el maestro. Quizá no existe la felicidad, sino momentos felices. En cualquier caso, (casi) todo depende de cada uno de nosotros. Del cristal de las gafas que llevemos.

¿Cuánta gente que os rodea se ha definido como una “persona feliz”? Así se describía en un entrevista en la revista Godot el cómico Luis Piedrahita: “Persona feliz. Es cierto que no es una palabra frecuente, pero así me siento. Me siento afortunado de poder hacer todo eso que tanto me gusta. Me siento feliz de poder seguir haciendo libros, de seguir subiéndome a los escenarios, de seguir haciendo tele… Me gusta tanto que precisamente eso es a lo que dedico el tiempo libre”.

Y vosotros, ¿a qué dedicáis el tiempo libre? ¿Cambiamos el chip para relativizar la vida y apostar –humildemente– por la felicidad de forma cotidiana?


Gracias por la confianza

¿Cuántas veces has oído esta expresión? Más allá de un formalismo, realmente hay que ser agradecido a quien deposita su confianza en ti.

Se calcula que somos más de 7.000 millones de habitantes en todo el planeta, de modo que la especie humana es inclasificable y seguro que por cada diez buenas acciones surge una mala… y esa es la que marca, hiere e invita a perder la esperanza en la humanidad. ¿Y por qué confiar en alguien? Un tal Ernest Hemingway señaló la respuesta: “La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien es confiando”. ¿Y verdad que, tristemente, resulta más fácil destruir que construir? La confianza se consolida a cada paso, pero perderla no cuesta nada. De ahí la importancia de otros principios, como la coherencia, el respeto o la lealtad. Otras veces, la desconfianza acecha por no confiar en uno mismo.

No hagas lo que no te gustaría que te hiciesen. Arriésgate y confía, que no es poco. El legendario maestro chino Lao Tsé ya lo dejó claro hace más de un milenio: “Aquel que no confía lo suficiente no será digno de confianza”. ¿Te has detenido a pensar por qué la gente confía (o no) en tus palabras?



Liderazgo, la autoridad de la excelencia

Seguro que si pronunciamos instintivamente referentes universales en cuestión de liderazgo, uno de los más repetidos será el de Steve Jobs. Polémicas biográficas al margen, el fundador de la todopoderosa Apple ha pasado a la historia por sus productos excelsos e innovadores, pero también por una virtud: el carisma, la personalidad, la persuasión… Y las ideas irrenunciables: “Tu tiempo es limitado, así que no malgastes tu vida viviendo la vida de otra persona. No dejes que los ruidos de las opiniones ajenas acallen tu voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición”.

¿Por qué el liderazgo es fundamental tanto en el día a día como en el trabajo? Porque todo barco necesita un capitán, un timón para emprender el rumbo sin titubeos, capacidad de iniciativa. Y recordemos que el verdadero líder no irradia magnetismo solo por un cargo de autoridad, sino por su excelencia y actitud ejemplar. De nuevo la actitud, no solo la aptitud.

Afirmaba el novelista Daniel Defoe que “es mejor tener un león al frente de un ejército de ovejas que una oveja al frente de un ejército de leones”. Y sabemos que no todo el mundo vale para crear una multinacional agazapado en un garaje o para ejercer determinado rol, pero sí deberíamos invocar al león del aforismo cuando las circunstancias lo exijan. Y, como apunta el consultor Francisco Alcaide, nuestra capacidad para aprender es nuestro principal activo. ¿Por qué no aprendemos de los mejores? Y algunos de los mejores, quién sabe, igual están en tu entorno.


Innovación… cuando prima la flexibilidad mental

Siempre hay quien recuerda aquellas palabras del escritor Eugenio D’Ors: “Lo que no es tradición es plagio”. No obstante, cada dos por tres aparece algo o alguien que rompe esquemas, gente que cambia las cosas… y no precisamente como Lampedusa. El pensamiento disruptivo, la mirada divergente o la creatividad pueden implementarse en diversos ámbitos de la vida.

¿Conoces a Jorge Cuevas, el Buscalocos? Al hoy gurú mexicano de la innovación le dijeron cuando tenía 17 años que si se dedicaba a escribir se moriría de hambre. Lleva publicados varios libros, de los cuales algunos se consideran superventas. Un fenómeno mediático al que podemos escuchar en El Kamasutra de la innovación, programa que dirige y donde ayuda con natural entusiasmo –¡ay, el entusiasmo!– a buscar soluciones. Porque, bromea Cuevas, no necesitas una gran flexibilidad física sino mental. Se innova para volver a sentir placer, crear una atmósfera excitante o perder el temor al fracaso. Dicho de otro modo, inventar no consiste solo en obtener respuestas, sino en plantear preguntas. Y, por citar al tuntún nombres propios en España, existen personas como Ferran Adrià en la cocina, César Bona en la escuela, Gema Climent en tecnología, Jordi Évole en televisión o Guardiola en el fútbol que han revolucionado sus respectivos gremios. Pero seguro que –sin mirar en grandes espejos– en tu propia familia conoces a alguien luminoso, diferente, heterodoxo. Y, como en el caso del liderazgo, recuerda que en esta faceta, para otros o para ti mismo, tú podrías ser ese guía.



Superación: casi nada es imposible

Sí. Se nos ocurren cientos de seres admirables y héroes anónimos que consiguieron objetivos arduos porque no sabían que era imposible. O nadie se lo advirtió. O se sobrepusieron a todo tipo de inclemencias. La superación es otro de los valores elementales para seguir creciendo. Solo o en grupo. Aquí cada uno asume sus retos. Nos referimos al anciano que intenta rehabilitarse con esmero de una caída, al niño que estudia más para mejorar sus notas, a la chica que decide irse a vivir fuera pese a la incertidumbre… El planeta nos invita continuamente a superarnos ante infinitas adversidades, más o menos complejas. Más vale que la inspiración nos pille trabajando o que visualicemos ejemplos mayúsculos para tomar nota. Sin ir más lejos, indaga en la vida de la deportista paralímpica Gema Hassen-Bey. Parapléjica por un accidente, su perseverancia y sus éxitos la han convertido en un icono por la inclusión. Y ahora, con su eterna sonrisa y su infatigable energía, pretende ser la primera mujer en silla de ruedas que alcance la cima del Kilimanjaro –la montaña más alta de África, con casi 6.000 metros de altitud– tras haber ascendido hasta 3.000 metros del Teide en 2017 solo con el impulso de sus brazos. Como ella ha declarado en algunas ocasiones, “Siempre puedes luchar por tus sueños”. ¿Quién da más?

Felicidad, confianza, liderazgo, innovación y superación… Conceptos esenciales para el equipo de Artiem. Pero quizá también para ti. Porque son valores universales. Principios inamovibles –no como los de Groucho– que demuestran que otro mundo es posible.

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