En las redes sociales todo el mundo es un crédulo

Carlos Carabaña

Seguro que lo has oído. Es uno de los términos de moda desde que un magnate de pelo rubio llegó a la Casa Blanca. Posverdad. Aunque suena muy rimbombante y parezca salido de la mente de un sesudo ensayista, en realidad es una mentira de las de toda la vida vestida de seda. Y en las redes sociales campan a sus anchas.

Buzzfeed, el medio de los gatitos que contrató a periodistas serios, publicó tras las elecciones un interesante análisis. En el, observaron que las noticias falsas provenientes de medios sin credibilidad generaron 8,7 millones de interacciones, ‘me gusta’ y demás acciones de Facebook. Mientras que las que procedían de periódicos con el prestigio de The New York Times o The Washington Post, lograron solo 7,3 millones.

 

fake news

De las 20 noticias falsas que generaron más interacciones,—puede que sea casualidad o no— todas salvo tres eran a favor de Donald Trump o en contra de su rival, Hillary Clinton. Por ejemplo, que el Papa había dicho que apoyaba al candidato republicano o que Clinton había vendido armas al grupo terrorista Isis. No es tampoco sorprendente que la mayor parte de las noticias falsas vengan de sitios web de ultraderecha.

Uno de los motivos que puede explicar esto es el llamado sesgo de información, es decir, que buscamos la información que confirma nuestras teorías e ignoramos los datos que las contradicen. En ese caso, Hillary es mala, por lo tanto me creo que debe vender armas a Isis. El otro es las llamadas cámaras de resonancia.

En las redes sociales, la gente que suele estar en nuestros círculos son amigos con los que muchas veces compartimos los mismos valores éticos y morales. Se convierten en burbujas informativas, donde solo leemos noticias y opiniones similares a las nuestras, creyendo que la mayor parte del mundo piensa lo mismo que nosotros. Y el círculo de la credulidad en redes sociales se cierra.

En un interesante artículo publicado en la web del Banco Interamericano de Desarrollo, el autor recomienda dejar de usar redes sociales y recomendaciones web para buscar bares y restaurantes, canciones y películas, libros y obras de teatro… ya que si no jamás expandiremos nuestros horizontes ni conoceremos cosas nuevas, solo lo que le guste a personas similares a nosotros. A medida que nos volvemos complacientes, dejamos de pensar diferente y de innovar. Y nos acabamos creyendo que Hillary Clinton le vendió armas a Isis.

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