¿Qué son las ‘star-ups’ ecológicas?

Carlos Carabaña

 

En una escena de la serie de la HBO Silicon Valley, los protagonistas acuden a TechCrunch para vender su producto a posibles inversores y lograr capital para seguir adelante con su empresa. En uno de los momentos más hilarantes de esta parodia del mundo de la tecnología, todos lo que suben al atril dicen lo mismo sobre su start-up, ya vendan una aspiradora o una plataforma web para solventar fallos en código. Quieren hacer del mundo un lugar mejor. Mentira cochina. Lo que quieren es ganar dinero.

Frente a estas start-up, hay otros modelos que sí podrían afirmar que tratan de hacer del mundo un lugar mejor sin olvidar su misión de tener beneficios, que sigue siendo, pase lo que pase, el objetivo de todas las empresas. Es el llamado emprendimiento medioambiental, que se materializa en las llamadas start-up ecológicas. Estos son tres pequeños ejemplos de un nuevo tipo de empresa emergente que combinan negocios rentables y amor al medioambiente.

 

Vía Verde

La ciudad de México es una urbe contaminada. Muy contaminada. Hay alarmas ambientales durante las que se pide a los ciudadanos que no salgan a la calle, que no corran, que no hagan nada que pueda dañar sus pulmones por las micropartículas del ambiente. Vía Verde pretende ayudar a solventar este problema con una aproximación interesante: jardines verticales por toda la ciudad. Allá donde no puede ponerse un árbol, aparecerá un jardín vertical. Según sus creadores, tiene el potencial de procesar 27.000 toneladas de gases nocivos cada año.

Happy Office Box

Esta empresa ofrece por 9,95 euros una caja ecológica que se entrega en la oficina. Llena de aperitivos sanos y orgánicos, los productos garantizan que su materia prima es de máxima calidad y además parte de sus trabajadores son personas con alguna discapacidad, por lo que lo tienen más difícil a la hora de acceder al mercado laboral. Sin ningún tipo de permanencia, basta con darse de baja en el servicio para que dejen de enviar estas cajas al lugar de trabajo.

EcoDommun

Cada año, solo el 5% de los productos realizados en plástico se reciclan. El resto tardarán un milenio en descomponerse, contaminando por el camino el planeta. Para el año 2050, se calcula que los mares de plástico superarán en cantidad y peso los bancos de peces. Un mexicano, Carlos Daniel González, quiere darle una nueva vida a este plástico construyendo casas baratas para gente sin recursos del Estado de Puebla. Su empresa EcoDommun busca desde botellas vacías hasta juguetes viejos y los derrite para formar grandes paneles que se utilizan en la construcción de la estructura. Así, además de reciclar, ayuda a la gente que más lo necesita. Eso sí es hacer del mundo un lugar mejor.

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