El círculo de cuatro colores de Harvard para comer saludable

Carlos Carabaña

Pocas universidades tienen la capacidad de generar titulares y atención como las de la llamada Ivy League, los ocho grandes centros de excelencia de EEUU. De todos ellos, Harvard es uno de los más conocidos. Así que cuando esta universidad fundada en 1636 y en la que se han formado 49 premios Nobel da una solución alimentaria y colorida para el problema de la mala alimentación, es bueno poner la oreja.

Creado por los editores de Publicaciones de Salud de Harvard y los expertos en nutrición de su Escuela de Salud Pública, este círculo de cuatro colores es una guía para hacer comidas buenas para la salud a la que han llamado El plato para comer saludable.

En primer lugar, la mitad del plato debe estar ocupada por vegetales y frutas en la mayoría de las comidas. “Intente incorporar color y variedad, y recuerde que las patatas no cuentan como un vegetal en El plato para comer saludable por su efecto negativo en el azúcar en la sangre”, explican desde Harvard.

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  • Las palabras están en castellano neutro al ser un documento original de Harvard traducido para todos los países de habla hispana

Del 50% restante, un cuarto debe estar ocupado por los granos integrales e intactos, como trigo, cebada, granos de trigo, quinoa, avena, arroz integral… También recomiendan usar pastas integrales y alejarse de cereales refinados por su efecto sobre el azúcar en sangre. El cuarto restante debe ocuparlo la proteína, con ejemplos como el pescado, el pollo, las legumbres estilo habas o las nueces. Y una recomendación más, no abusar de las carnes rojas y las procesadas, como el tocino o las salchichas.

A la hora de cocinar, proponen que se usen aceites vegetales como el de oliva, canola, soja o maíz y evitar los aceites parcialmente hidrogenados. También recomiendan evitar las bebidas azucaradas, la leche y el zumo y beber agua como cosacos. Junto al plato, colocan una pequeña figura que corre, para recordarnos que es necesario mantenerse activo para controlar el peso.

Todo esto, claro, debe adaptarse a los alimentos que cada uno tiene en su entorno. Desde la universidad, recomiendan imprimir una copia de su círculo mágico y pegarlo en la nevera para tenerlo siempre presente. En un mundo donde cada vez se come peor y aumenta la obesidad, tener siempre el plato de Harvard delante puede ser más valioso que ganar un premio Nobel.

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